¡Estoy malito!. Llega la primera ola de frío y a mí me ha pillado despendolado corriendo tras mis palos ¡wof, wof!. A pesar de que me cuidan muy bien y me ponen un chubasquero muy chulo cuando llueve, yo soy un poco trasto, y suelo tumbarme en lo más mojado del prado... y claro, cuando llego a casa no dejo que me sequen bien, porque no soy un chuchi muy paciente que digamos... y eso de que se arrimen a mí con un secador... ¡ni pensarlo, me pone muy nervioso y no me gusta!.

Así que, debido a mis capas de pelo, el otro día me quedé con algo más de humedad de la cuenta y cogí frío... así que cogí una faringitis, de la que os voy a hablar, por si a alguien más le pasa, que sepa lo que debe hacer.

Síntomas:

- Exceso de salivación y constantes pasadas de lengua por el hocico.
- Inapetencia y mucha sed.
- Tos y arcadas.
- Posibles vómitos derivados de esas arcadas, que son provocadas por las molestias de la garganta.
- Si esto ocurre, en la garganta del perro, con una linterna, podrá verse la inflamación y la rojez, e incluso, podría llegar a notarse dicha hinchazón palpando suavemente la garganta desde fuera.

Tratamiento:

- Ir al veterinario en cuanto se pueda. El examinará la garganta del perro y determinará el grado de inflamación. Recetará antiinflamatorios-calmantes y antibióticos, en unas dosis determinadas según el peso del perro, y durante un período concreto de tiempo.
- Evitar excesos de actividad y las horas más frías del día para salir al paseo, como por la mañana temprano o la noche cerrada, durante el tratamiento.
- Evitar cambios bruscos de temperatura, y hasta que los calmantes hagan efecto, procurar no echar el agua del plato demasiado fría (duele al tragar).

Anotación perruna personal: ¡Que haya muchos quesitos Light en casa para dar las pastillas al chuchi!. Nos encanta y nos las tomamos sin darnos cuenta...