Oda al Secreto Amor (Pablo Neruda)
Tú sabes que adivinan el misterio:
me ven, nos ven, y nada se ha dicho,
ni tus ojos, ni tu voz, ni tu pelo,
ni tu amor han hablado,
y lo saben de pronto,
sin saberlo lo saben:
me despido y camino hacia otro lado
y saben que me esperas.

Alegre vivo y canto y sueño,
seguro de mí mismo,
y conocen de algún modo
que tú eres mi alegría.
Ven a través del pantalón oscuro
las llaves de tu puerta,
las llaves del papel,
de la luna en los jazmines,
del canto en la cascada.
Tú, sin abrir la boca,
desbocada, tú,
cerrando los ojos,
cristalina,
tú, custodiando
entre las hojas negras una paloma roja,
el vuelo de un escondido corazón,
y entonces una sílaba,
una gota del cielo,
un sonido suave de sombra y polen
en la oreja,
y todos lo saben, amor mío,
circula entre los hombres,
en las librerías,
junto a las mujeres,
cerca del mercado
rueda el anillo de nuestro secreto
amor secreto.

Déjalo que se vaya rodando
por las calles,
que asuste a los retratos,
a los muros,
que vaya y vuelva
y salga con las nuevas legumbres del mercado,
tiene tierra, raíces,
y arriba una amapola:
tu boca: una amapola.
Todo nuestro secreto,
nuestra clave,
palabra oculta, sombra, murmullo,
eso que alguien dijo
cuando no estábamos presentes,
es sólo una amapola, una amapola.
Amor, amor, amor,
oh flor secreta,
llama invisible,
clara quemadura!.